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PREOCUPARSE POR EL OTRO PDF Imprimir
Escrito por Noemi Montemagno   

¿ Cuál es el primer paso en este largo y difícil camino que los grupos de ayuda mutua ofrecen? ¿ Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en    sí mismo y preocuparse por el otro?.

Se debe comenzar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, aprender en ese proceso a ver al otro como aquel para quién yo soy el otro. Debemos darnos cuenta que no puede existir grupo de ayuda mutua alguno sin la presencia del otro hermano que sufre — ¿qué clase de grupo sería si yo fuese el único integrante?—  Y lo mejor de cada uno es ese amor que aun tenemos, por nuestros hijos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin nada de amor, nadie estaría en grupo alguno. Es entonces, a través de ese amor por el hermano que sufre y que está frente a mí, que podemos darnos cuenta que, en homenaje a nuestros hijos, hemos comenzado a reemplazar el sentimiento de dolor y desesperación por un sentimiento de amor.

Elizabeth Lukas nos deja la convicción de que “toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor” Y el amor es humilde y es desapegado y es autorrenuncia, y estas tres características humanas han estado ausentes de la existencia en la mayoría de los integrantes de los grupos, y las tres son fenómenos que reflejan la autotrascendencia humana. Hemos llegado así a “descubrir” que la respuesta del  hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser… trascendido

 

 

 
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