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Lo que nos une es que todos hemos entregado hijos a la vida. PDF Imprimir
Escrito por Noemi Montemagno   

Abril de 2006, en el marco del “ENCUENTRO NACIONAL  DE  LOS  GRUPOS  RENACER  DE  URUGUAY” realizado el 31 de mayo y 1º de abril del año 2006.

Charla de Alicia y Gustavo Berti en Renacer Congreso


Gustavo: Hay un tema que no tocamos que es el que atañe a la causa de la partida de nuestros hijos.

Nosotros nos reunimos independientemente de la edad y de la razón o causa de la partida de nuestros hijos, porque eso, en el fondo, no tiene mayor importancia; la causa de la partida, enfermedad, accidente, asesinato, suicidio o lo que fuere, no es nada más que el ropaje que se pone la muerte para venir de visita y como somos todos distintos, cada uno de nosotros va a tener su propia muerte y van a ser todas distintas.

Mientras en el mundo exterior muchas cosas nos separan, como la edad, la nacionalidad, la pertenencia a un partido o ideología política o a un club de fútbol, o razones sociales o lo que fuere, en Renacer trabajamos con aquello que nos une y lo que nos une es el hecho de que todos hemos entregado hijos a la vida antes de lo que hubiésemos querido, eso es lo mismo para todos nosotros.

Ustedes noten que decimos hemos entregado y no decimos nos han arrebatado, se debe al hecho de que cuando hemos sido capaces de darle permiso a nuestros hijos para que se vayan físicamente de nuestra vida, es un entregarlos a la vida.

De esa manera yo jamás voy a decir que la vida me arrebató un hijo y es mucho más dulce poder decir yo entregué mi hijo a la vida.

Alicia: Ahora podríamos hacer que nos hagan algunas preguntas ¿verdad? Por su puesto el tema no se agota acá pero en algún momento hay que parar…

Gustavo: Pero no pregunten todos juntos…

Alicia: Queremos decirles que estamos muy contentos de estar nuevamente aquí, hacía seis años que no visitábamos Montevideo ni a Uruguay, en realidad, antes habíamos estado en Cardona y Mercedes y siempre hemos sido muy bien recibidos y estamos muy contentos y nos alegramos mucho también que haya tenido eco todo esto que han hecho los papás de Renacer Congreso, mancomunados con los papás de Renacer San José, que mañana nos vamos para allá; esto, realmente, ha sido para nosotros una experiencia hermosísima.

Pero no podemos creer que no haya una sola persona que quiera hacer una pregunta o una reflexión.

Una mamá: Mi nombre es Marta, soy la madre de Gastón, mi único hijo partió hace tres años y tuve la gran fortuna de que una persona, María Rosa, me hablara de este grupo y pude venir con mi corazón totalmente destruido y al venir acá y encontrarme con esta familia, volví a nacer, volví a vivir, al principio no entendía nada y pensaba que estaban más locos que yo, porque todos se reían, yo pensaba que nunca más iba a poder reír y al venir acá volví a reír.

Tengo que agradecer enormemente, me siento muy, pero muy agradecida; mi hijo físicamente partió pero espiritualmente está conmigo y sé que lo quiero ahora más que antes.

Alicia: Es como que el amor sigue creciendo ¿verdad?, no necesita si quisiera, de la presencia física de los hijos

Gracias Marta (aplausos)

Nota: A esta altura la grabación no es lo suficientemente audible, por lo cual se transcribirá un extracto de las intervenciones.

Gustavo: Cuando se pierde un hijo, la vida se da vuelta como un guante de goma que uno se saca de la mano, como los guantes finitos de los cirujanos que la única manera de sacárselos es dándolos vuelta, todo lo que estaba afuera queda adentro y todo lo que estaba adentro quedó afuera.

Así comienza a ser la vida para nosotros.

Cuando viene un aniversario, cuando viene un cumpleaños, sobre todo cuando viene el día del padre o de la madre, un lamento frecuente es “no tengo a mi hijo que me haga un regalo”.

Entonces hay que ponerse en ese el lugar que se ha dado vuelta, porque ahora somos nosotros los que tenemos que hacerle un regalo a ese hijo, tenemos que regalarle lo único que tenemos para regalarle que es nuestra vida y la manera como vivimos ese día.

Antes, cuando los chicos estaban, nosotros veíamos la vida a través de sus ojos, ahora ellos ven la vida a través de nuestros ojos y la obligación que tenemos nosotros es qué es lo que les vamos a dejar ver a través de nuestros ojos.

¿Les vamos a dejar ver todas las miserias, todas las penas, todo lo feo o vamos a dejarles ver la belleza que todavía tiene la vida?

Seguimos siendo responsables y el papel se dio vuelta y ahora en mi día, soy yo el que tengo que hacerle un regalo a mi hijo, con la manera como vivo ese día.

Alicia: Acá hay una mamá que hace diez años de la partida de su hijo y no le ha dado su permiso, piensa en su hijo a través de la tristeza; está a tiempo de darle su permiso pues el dolor por la partida de un hijo no tiene tiempo. Son diez años y, sin embargo, ella no ha encontrado todavía la paz interior y la fuerza suficiente para dar el permiso a su hijo.

Puedes decirle a tu hijo: te doy mi permiso y mi bendición, que seas feliz, estarás libre de mis lágrimas, pero no vas a estar libre de mi amor. Gracias mamá. (aplausos)

Alicia: Hablando de regalos, hay mamás que tejen ajuares enteros y el día del cumpleaños del hijo o de su partida, llevan estos ajuares y personalmente los dan a mamás que han dado a luz en los hospitales necesitados; otros papás celebran el día del niño con todos los chicos amigos del hijo. ¡Hay tantas cosas para hacer! ¿Para qué quedarme en mi dolor?, ¿para qué revolverme en la tristeza?

Amelia: Siempre hay más cosas para hacer, más cosas para sanar, ¡hay que estar alerta!, estar alerta a ese descubrimiento que decía Gustavo, ¿qué más hay?, ¿qué más tengo que recuperar de mí mismo?, ¿qué más tengo para dar?, ¿qué mas?, siempre qué más… qué más. (aplausos)

Alicia: Lo que dice Amelia es puntual, a veces nosotros lo hemos dicho, pero es tal cual.

Estar alerta significa que al perder un hijo y al descubrir una vida nueva, al descubrir una persona nueva en nosotros, nuestra conciencia despierta, ya no podemos vivir irreflexivamente ningún momento de nuestra vida, porque ahora sabemos que esto es transitorio, lo sabemos desde aquí adentro, entonces, aunque estemos bien tenemos que estar siempre alertas, siempre con la conciencia despierta, porque si no, volvemos a los vicios anteriores y los falsos valores vuelven a introducirse en nuestra vida y entonces, la partida del hijo vuelve a hacerse presencia.

Necesitamos tener la conciencia despierta para no estar ausentes allí donde somos espiritualmente necesarios.

Esto es una advertencia para todos.

Gustavo: Bueno, lo último ya. Nosotros decimos que nuestros hijos están en otra dimensión, alguien podrá no creerlo, es como nosotros creemos que están y el día que uno muera vamos a pasar a la misma dimensión.

Entonces, yo me voy a encontrar con Nicolás que está en el futuro, él no está en el pasado, él no quedó atrás en el pasado, sino que está esperándome y cuando yo me encuentre de nuevo, habiéndome separado una vez, no quiero que cuando me abrace con él, alguien venga y me toque el hombro y me diga, usted vaya al jardín de infantes, su hijo está en la Universidad, ¿por qué? por no haber hecho los deberes de este lado.

Entonces, si yo no quiero separarme nuevamente, voy a tratar de hacer todos los deberes de este lado, todos los días de mi vida, para que cuando me encuentre con Nicolás no me tengan que separar de nuevo.

Eso también sirve, esa manera de pensar y ver las cosas, porque es una posibilidad cierta, pero no lo podemos saber; que no nos pase que nos enteremos cuando ya sea demasiado tarde, cuando ya no haya una vuelta para atrás.

Yo, al menos, y estoy seguro que muchos de ustedes, tratamos de hacer los deberes de este lado, pues del otro lado no tengo televisores, no tengo ni Peñarol ni Nacional, ni ninguna de esas cosas vanas y como el crecimiento de ellos del otro lado es un crecimiento espiritual, yo tengo que tratar de mantenerme en la misma onda porque espero abrazarlo y que nadie me mande de vuelta al jardín de infantes.

Y con esto pienso que podemos dar por concluida esta charla, muchas gracias. (aplausos)

 

 


Este es un aporte de Renacer San José y Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay para la difusión del pensamiento de Renacer, cumpliendo con el objetivo que indican nuestros lemas: “Caminamos de la mano de nuestros hijos” y “Por la Esencia de Renacer” Junio de 2006.

 
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