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CAMINO HACIA EL SENTIDO PDF Imprimir
Escrito por Noemi Montemagno   

Hemos mencionado que el sentido no puede ser dado sino que debe ser hallado. También somos conscientes que no es posible para todos solucionar el sufrimiento  de otras personas, pero sí es tarea de cada uno de nosotros ayudar allí donde  podamos hacerlo.

            En la tarea grupal de ayudar a otros seres humanos a encontrar sentido en sus vidas, podemos colocar señales en el camino y usarlas para orientación, y aquí es especialmente importante si más que una señal aparece un faro, iluminando ese camino que parecía tan oscuro al principio, entendiendo, en este punto del camino, que no importa si el color de la luz no nos satisface  plenamente, sino que lo valioso es el hecho de haber visto ese faro que señala la vida que existe más allá de nosotros mismos.

              Pues bien, ese miembro de un grupo de ayuda mutua que ha aprendido a trascender su sufrimiento en aras del sufrimiento de un hermano necesitado, ese miembro que acepta el rol de referente social, es el faro que señala con su luz el camino que otro ser humano puede seguir en su búsqueda de sentido

             El camino que hemos mostrado es el camino de la plenitud existencial, es el camino en el que uno considera que la vida vale la pena ser vivida.

             El pensamiento de Víctor Frankl que dice: “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a otro hermano que sufre, trasciende como ser humano.” es verdad, es verdad en nuestra actitud, es verdad en nuestra vida diaria.

             Sin buscarlo todo tiene una recompensa, esa recompensa es la paz interior, es la calma, es el cese de todas las turbulencias.

             El sufrimiento hace al hombre lúcido y al mundo transparente, el sufrimiento pone al hombre en la verdad.

             Esto es como nosotros vemos a Renacer.

             Otro camino nosotros no conocemos.

 

             Nosotros estamos cada vez más convencidos que cuando un hijo muere no hay, en realidad, algo como un duelo que sea posible transitar sin morirnos en el intento.

              Por eso estamos convencidos que hay que mirar más allá del duelo, hay que clavar la mirada, el corazón y el sentido en aquello que está más allá de nuestra realidad tal como hasta ahora hemos podido representarla.

              Es necesario trabajar con una nueva realidad, una realidad que comienza a dejarse ver a través de este camino de espiritualidad al que la muerte de un hijo nos abre las puertas.

              Toda otra visión, todo otro proyecto, enfrentado a éste queda disminuido.

              Nosotros trasmitimos nuestra experiencia, lo que les parezca bueno lo toman lo que no les parezca bueno, no lo toman.

 

             Nosotros, simplemente, mostramos. Mostramos el camino que nosotros hemos transitado y en el que nosotros creemos y, después, queda para cada uno tomarlo o no.

 

       Se nos  podrá objetar que es un camino difícil y que quizás no todos puedan seguirlo, se nos propondrán alternativas más fáciles y más tentadoras y frente a eso sólo podemos escuchar a nuestra conciencia y la silenciosa voz de nuestros hijos que siempre han de indicarnos el camino más valioso, aquel que nos lleva a renunciar a nosotros para pensar en el hermano que sufre.

 

                                                                              Alicia Schneider Berti- Gustavo Berti

 

 
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